Mi eterna tristeza se disipa.

Cuando salgo de esta ansiedad delirante.

Hoy las puertas se abren.

Cuando pasas  agitando tu vestido.

Ante  los perfumes de  almizcle  y  toronjil.

 

 

 

Tu voz se impregna de misterio y misticismo.

Evocas mis cálidos murmullos.

Te ofrendo mi sangre y mis labios.

En un cálido abrazo inmortal.

 

 

 

Rosas  blancas que evocan tu frio corazón.

Rosas rojas que igualan el carmín de tus labios.

Ya hacen al pie de las tumbas que se niegan al nostálgico olvido.

 

 

 

Callada esta la tierra y negro el cielo.

Porque los amantes juntos están.

Ella es la muerte y el su eterno inmortal.

Su  alcoba es la capilla de un encuentro inusual.